... y en todos lados. Felisbertoasoma y enriquece la creación en muchas disciplinas. Inspira el magma creador, dispara fragmentos de arrebato. En Buenos Aires y con su voz, Daniela Horovitz riega su planta Y de amor no supe nada.
Recibimos su voz, y su calidez, cruzando el Plata, con emoción y gratitud. Felisberto florece en otras tierras, regado por otras aguas y muchas manos.
Ayer se inauguró en la Librería La Licorne de Punta Carretas, la exposición de María Alejandra Avcharian, inspirada en Las Hortensias de Felisberto Hernández. Una mirada que vale la pena ver.
El pasado 28 de octubre se llevó a cabo en el emblemático Café Brasilero de la Ciudad Vieja un pequeño homenaje a Felisberto Hernández, al cumplirse 108 años de su nacimiento (20 de octubre de 1902). Ignacio "Nacho" Suárez hizo una semblanza de FH, con una apreciación de su particular proceso creativo y del mundo que lo rodeaba. Presentó el encuentro Cristina Raviolo y Walter Diconca agradeció a los presentes, enfatizando que su abuelo se manifiesta a través de su obra. El café corrió por cuenta de la casa, por lo que estamos agradecidos.
En un anfiteatro colmado, con gente de pie, donde el "amor y el respeto" se respiraban, se llevó a cabo la presentación del libro El caballo perdido y otros cuentos de Felisberto Hernández. El emotivo encuentro culminó en el colonial Patio de los Carruajes, con el notable concierto del pianista Sergio Elena, acompañado del grupo "Bantú".
Reproducimos a continuación las palabras que el presidente de la Fundación Felisberto Hernández, Walter Diconca, pronunció en la ocasión:
Muchas gracias por su presencia señor sub-secretario Roberto Conde, gracias sub-director de Asuntos Culturales Álvaro Malmierca, ambos representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores, organismo que integra a través de su departamento 20 a los miles de compatriotas que viven en el exterior. Gracias director Wilson Netto de la Universidad del Trabajo del Uruguay, instituto que puso al servicio de la comunidad su conocimiento técnico profesional. Y gracias Abbate y Cía. por lademostración de responsabilidad social-empresarial y por su compromiso con la cultura.
En la Fundación Felisberto Hernández estamos convencidos de que esta forma de trabajar es la que requiere el país: una construcción colectiva donde convergen el estado, la empresa privada y la sociedad civil. De todas maneras siempre hay un impulsor y, en este caso, fue Alfredo Coirolo, un servidor público con eficiencia ejecutiva. Para definirlo tomo prestadas las palabras de Julio Bocca en el SODRE: Alfredo trabaja con “disciplina, amor y respeto”.
El libro que presentamos hoy es fruto del esfuerzo mancomunado de muchas personas que, como Javier Malveder, sacrificaron hasta el fin de semana para que el diseño llegara a tiempo a imprenta. Hoy que conmemoramos el apoyo de Artigas a la primera Biblioteca Pública, y estando en presencia de funcionarios del estado, es bueno recordar las palabras del prócer: “Los cargos que da la patria son de honor y empeño para la felicidad pública”.
Agradecemos especialmente a Elsa Alvarez Reyes que propusiera el nombre de Felisberto para esta colección de “Homenajes”.
Este libro tiene básicamente dos objetivos, uno de divulgación y otro educativo, por lo cual la selección es heteróclita. Tenemos entonces desde un cuento como “La pelota”, para escolares, hasta “Lucrecia”, un viaje en el tiempo para alumnos avanzados de secundaria, pasando por “Genealogía”, un texto que publicó Hernández a los 24 años y que es utilizado por los profesores de Matemática. En este volumen, además, se podrá seguir fácilmente la vida y obra de Felisberto a través de una biografía ilustrada.
La difusión se hará en todo el país a través de la Universidad del Trabajo y en el exterior por medio del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Felisberto obtuvo tres premios del Ministerio de Instrucción Pública, figura en los planes de estudio de secundaria, ha recibido múltiples homenajes internacionales y es objeto de tesis académicas; sin embargo, es la primera vez que lo publica el estado uruguayo. ¿Será porque fue un adelantado a su época? Quizás encontremos la explicación en el Salón Municipal de 1943. En esa ocasión, Felisberto ganó el decimonoveno premio, nada menos que con “El caballo perdido”. Al peguntársele al jurado porqué Hernández había obtenido sólo el premio 19, la explicación fue que este autor era “un verdadero original”; Felisberto comentó entonces: “vaya forma que tiene este país de premiar la originalidad”.
Este rasgo no escapó, sin embargo, al análisis del escritor mexicano Carlos Fuentes que ya, a fines de la década del 60, decía: “el tránsito de la antigua literatura naturalista y documental a la nueva novela diversificada, crítica y ambigua (...) lo cumplen, de manera radical e imaginativa, dos grandes cuentistas uruguayos, Horacio Quiroga y Felisberto Hernández”.
Y así Felisberto es reconocido no sólo por su originalidad sino, propiamente, como vanguardia.
Para los que no conocieron a Felisberto quiero recordarles que su capacidad narrativa oral era tan excepcional como la escrita. Teniendo yo unos diez años, mi abuelo me contó una historia que al día de hoy no sé si es realidad o ficción. Caminando él por laCiudad Vieja un hombre lo para a la puerta de un zaguán y le pide que le de una mano. Felisberto accede y entran a la casa, en cuyo patio había un caballo. El hombre le pide que lo ayude a subir el animal por una estrecha escalera que desemboca en un baño. Uno tirando y el otro empujando logran subirlo y lo hacen entrar en la bañera. Felisberto asombrado le pregunta: “Disculpe mi curiosidad, pero ¿por qué metió el caballo en la bañera? El hombre le contesta: “Yo tengo un hermano mayor y cada vez que le digo algo, él me contesta sobrador: ‘Yo ya sabía’. Hoy, cuando regrese del trabajo y baje corriendo a decirme: ‘¡Hay un caballo en la bañera!’ yo le voy a contestar ‘¡Yo ya sabía!’”
Pero Felisberto no estaba solo, su constelación intelectual y humana fue sumamente rica y es bueno recordar a quienes estuvieron a su lado porque ellos también forjaron los cimientos de la genética cultural del país. Voy a mencionar algunos nombres de quienes fueron sus amigos y que permanentemente participaban de tertulias con grandes tormentas de ideas y de creación. Y lo digo también como forma de honrarlos: José Pedro Bellán, Carlos Vaz Ferreira, Joaquín Torres García, Amalia Nieto, Jules Supervielle, Paulina Medeiros, Susana Soca, Reina Reyes, el psiquiatra Alfredo Cáceres con quien Felisberto hacía ronda de pacientes externos. Quiero mencionar especialmente a dos amigos de Felisberto que en poco tiempo nos han dejado: Orfila Bardesio, una poeta de fuerza singular y que a través de sus versos nos deslumbró con la naturaleza y nuestra responsabilidad frente a ella, mucho antes de que conociéramos la palabra ecología, y Juan Carlos Carrasco, gracias a quien tenemos hoy una Facultad de Psicología; dos seres muy queribles y queridos por nosotros también.
De esa época quisiera leer un pequeño testimonio de su amiga Esther de Cáceres, esposa de Alfredo: “Mi visión de Felisberto Hernández a través de largos años (casi cuarenta años de una amistad sin sombra... ¡y es decir!), a través de nuestros encuentros en el ambiente recogido de nuestra casa, da otra imagen que fielmente evoco aquí: la de un creador sacrificado, solitario, desamparado, humilde, delicado en el trato, ardiente en el diálogo, siempre tendido a la seriedad y a la profundidad, la de un ser prodigiosamente dispuesto a dar cuanto tenía de gracia, bondad, original ingenio. Y más: dispuesto a compartir con los otros sus misteriosos poderes de Alma y de Arte”.
También como homenaje a los editores, sin los que no heredaríamos el pensamiento a las próximas generaciones, pienso en Ángel Rama y José Pedro Díaz, cito las palabras de Julio Casal, poeta y editor, padre de nuestra Selva Casal. En ocasión del viaje de Felisberto a Francia lo despide así: “No es que él vaya en fantasma por la realidad. Es la realidad la que lleva su pensamiento por recónditas zonas de niebla y misterio. Es de la luz viva, despierta, que nacen sus más lentos y escondidos paisajes. Poeta: no tendremos necesidad de buscarte, porque ahora en el aire y en la sangre de tu obra, más que nunca, ya te hemos encontrado. Además, la distancia es uno de los puentes que levanta el hombre para recordar”.
Hoy no sólo homenajeamos a Felisberto Hernández, la sociedad se homenajea a sí misma recuperando un hijo excepcional, que no pertenece ni a su familia, ni a las instituciones, pertenece al patrimonio cultural de la Nación, patrimonio del que debemos estar orgullosos todos.
Nos llena de orgullo y satisfacción por sus lectores y por el propio Felisberto, anunciar la primera publicación de sus obras por el Estado uruguayo. En una coedición del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Universidad del Trabajo del Uruguay y la Fundación Felisberto Hernández, se le hará llegar a los uruguayos en el exterior, a través del "Departamento 20", y a todos los liceos del país una selección de cuentos del original escritor. Ésta incluye: El caballo perdido, Nadie encendía las lámparas, El cocodrilo, La Pelota, Muebles "El Canario", Genealogía, La mujer parecida a mí, Lucrecia, El balcón, Menos Julia, Mi primera maestra y El acomodador. Acompañamos la invitación para el acontecimiento.
martes, 30 de marzo de 2010
Montevideo
Eduardo “Pincho” Casanova, cineasta, documentalista y artista plástico uruguayo, creador de “El Monitor Plástico” que se emite por Canal 5 Televisión Nacional de Uruguay desde hace años, presentó en el Centro Cultural de España (CCE) su colección de “neojuguetes” a pila. Dice Pincho:“Millones de aparatos se construyen para un uso específico, pero una vez descompuestos o rotos, es basura. Los aparatos que están diseñados por la industria para un fin específico, contienen piezas perfectas, que permanecen dentro de la carcasa-cadáver de un objeto. Cuando se piensa en su reciclaje, resulta más caro y complicado que hacer otras o más piezas nuevas. Es una idea recuperar esas piezas sólo para jugar en tanto el valor simbólico que se les otorga en una situación planteada por quien juega.A la Tecnología, a veces, se la asocia a la Ciencia; así como a la Artesanía el Arte.” Se inspiró en la nouvelle "Las Hortensias" de Felisberto Hernández para realizar el juguete que reproducimos aquí.
viernes, 19 de marzo de 2010
Durham Carolina del Norte
Haciéndose eco de nuestra búsqueda permanente de material sobre Felisberto el Dr. Horacio Xaubet nos envía lo siguiente:
"Aquí tengo mi ejemplar inmaculado de El caballo perdido, autografiado por el abuelo. Tiene mucho interés porque aunque la escritura es script, respondiendo al famoso cambio aparentemente causado por Supervielle, la firma está en cursiva y con un gracioso garabato-casi infantil. Te transcribo el texto: 'Para el poeta Ernesto Pinto A toda cordialidad Felisberto Hernández Julio de 1946 s/c Juan Manuel Blanes 1138' (No hay puntuación alguna)
Xaubet tiene una Maestría en Arte de la San Francisco State Univesity y obtuvo su Doctorado en la University of California, Berkeley. Allí fue alumno de Julio Cortázar quien lo acercó al estudio de Felisberto. Actualmente es profesor adjunto de Español en la North Carolina Central University y ha escrito: Desde el fondo de un espejo: autobiografía y (meta) ficción en tres relatos de Felisberto Hernández (Linardi y Risso 1995). En este libro estudia tres relatos: Por los tiempos de Clemente Colling, El caballo perdido y Tierras de la memoria. Esperamos a este poeta melómano con La Truite de Schubert el próximo mayo en la Fundación.
jueves, 18 de marzo de 2010
París
De la Ville lumière, el Dr. Juan Álvarez Márquez aporta esta foto inédita del Príncipe de los poetas, Jules Supervielle con Felisberto. En la foto reconocemos la complicidad que uniera a los escritores que tanto en Blois (Francia) como en Carrasco (Uruguay) se aislaran sólo para escribir. Álvarez es el autor de Más allá del ruego: vida de Susana Soca (Linardi y Risso 2007), la única biografía que existe sobre la poeta. Soca editó la primera traducción de Hernández al francés en "La Licorne" (Paris 1947). Álvarez Márquez también publicó, en colaboración con Odile Felgine y Laura Ayerza del Castillo, Correspondance Victoria Ocampo - Roger Callois (Paris, Ed. Stock, 1997, con reedición en Buenos Aires, Sudamericana 1998) y en 2001, Susana Soca, esa desconocida (Linardi y Risso). Álvarez obtuvo una Maestría y un Doctorado en Historia en el Institut des Hautes Études d' Amérique Latine, Université de Paris III, Sorbonne. Se desempeñó como Canciller de la embajada uruguaya en Francia hasta el año 2008. Designado por el gobierno uruguayo para tal fin, este historiador e investigador tuvo una participación decisiva (de 1992 a 2002) en la repatriación de los restos del charrúa Vaimaca Perú, trasladado por la fuerza a Francia en 1833. Merci bien, cher ami.
domingo, 14 de marzo de 2010
Buenos Aires
Stella Maris Santiago nos envía estas delicadas ilustraciones de Las Hortensias. Stella es dibujante, pintora y animadora. Recomendamos visitar su sitio www.stellamarissantiago.com y su blog http://stellaencuadro.blogspot.com. En estas ilustraciones que reproducimos utilizó lápiz sobre papel y técnica digital. Su arte es un complemento sensible y sutil a la literatura que tanto disfrutamos.
¡Muchas gracias y bienvenida!
La Fundación recibió este año, la visita de Kazunori Hamada, estudiante de Doctorado de la Universidad de Tokio, que ha elegido "Felisberto Hernández" como tema de tesis. Hamada ha viajado al Uruguay para estudiar a fondo al autor y conocer su ciudad natal en detalle. El artículo de FH, en japonés, de la enciclopedia Wikipedia es de su autoría. Le damos la bienvenida al Uruguay de Felisberto. Aquí la transcripción de su entrada en el libro de visitas de la Fundación.
La frase inicial en japonés dice: "A todos los miembros de la Fundación Felisberto Hernández"
Kazunori "Kaz" Hamada durante su visita a la Fundación
"Bienvenidos a la Casa que no existe, bienvenidos a Utopía, que es el lugar natural de la literatura". Palabras de Carlos Liscano el día de la inauguración de la Casa, 15 de junio de 2003
La Casa es un centro de cultura que organiza y auspicia actividades de creación, difusión y enriquecimiento de las artes y del pensamiento y la promoción del libro uruguayo y su lectura.
La Fundación Felisberto Hernández se complace en informar que integra esta Casa, como lo hubiera hecho el propio Felisberto.
Sede: Centro Cultural Mercado de la Abundancia San José 1312 - Primer piso Montevideo www.casaescritores.org info@casaescritores.org casadelosescritores@adinet.com.uy
El Suplemento RadaR de Página 12 (Buenos Aires) publicó este artículo el pasado domingo 29 de noviembre.
Alguien encendió las lámparas
Sin aniversario a la vista, el 2009 ha traído excelentes noticias para los lectores del mítico escritor uruguayo y autor de Nadie encendía las lámparas: Las Hortensias y otros relatos y Cuentos reunidos, dos excelentes antologías que recopilan buena parte de sus cuentos. De yapa se recuerda aquí su presencia en la reciente novela de Alicia Dujovne Ortiz.
Las Hortensias y otros relatos Felisberto Hernández El Cuenco de Plata 220 páginas
Durante este año no se dieron efemérides exactas que lo tuvieran a Felisberto Hernández como protagonista. Ni centenario de su nacimiento (ya sucedió en 2002) ni cincuenta años de su muerte (se cumplirá en 2014). Apenas sesenta años desde la publicación de una de sus muchas obras maestras, la nouvelle Las hortensias, un dato que acaso no alcanza a satisfacer las excusas para un homenaje o una celebración. Sin embargo, a lo largo de este 2009, aparecieron dos libros que, de alguna manera calma, sigilosa y sutil, lo volvieron un año felisbertiano. La suma de Las Hortensias y otros relatos (El Cuenco de Plata) y Cuentos reunidos (Eterna Cadencia), da como resultado un panorama completísimo sobre la obra de este escritor que hoy es considerado, casi unánimemente, como el mayor exponente de la literatura uruguaya junto a Juan Carlos Onetti. Pero las cosas se complican porque Felisberto Hernández no es un escritor del que resulte fácil seleccionar sus mejores textos: además de publicar muchos libros –Fulano de tal, Libro sin tapas, La envenenada, El caballo perdido y su emblemático Nadie encendía las lámparas–, casi todos tienen un nivel muy parejo. Además de poner al alcance del público esa nouvelle hasta ahora inhallable en que Felisberto Hernández da rienda suelta a sus mayores manías, contando las obsesiones de un hombre por una serie de muñecas con las que incluso llega a engañar a su mujer, Las Hortensias y otros relatos cuenta con un prólogo exquisito de Julio Cortázar en el que se detiene en esas coincidencias mágicas que tanto gustaban a Felisberto, como por ejemplo, unos días de 1939 en que ambos estuvieron en Chivilcoy pero nunca llegaron a conocerse. Los otros relatos incluidos en este volumen responden, como muy apropiadamente explica Edgardo Russo, a un criterio “tonal”. Alimentada por Nadie encendía las lámparas, pero incluyendo también algunas joyas extrañas como “Lucrecia” (cuento póstumo ambientado en la Italia renacentista), esta antología da cuenta de que la música no sólo era la otra forma de vida de este escritor también pianista, sino un verdadero leitmotiv de sus creaciones: los sonidos, los ruidos y también los silencios constituyen en la literatura de Felisberto Hernández un terreno terriblemente plástico y multiforme en el que se van gestando las mismas acciones de los personajes. Otras obsesiones aparecen también en esta antología como la necesidad de sus personajes de entrar en casas desconocidas –los magníficos cuentos “El balcón” y “El acomodador” (en que un hombre descubre que sus ojos, como sucede con los gatos, pueden ver en la oscuridad) son algunos ejemplos– y la facilidad del autor para caracterizar objetos en términos humanos (“puertas en ropa interior”). Todos estos cuentos tienen en común también la facilidad para crear atmósferas eróticas que mucho tienen de antierotismo. En cuentos como “El balcón”, “El árbol de mamá”, “Ursula” y “Mi primera maestra”, el erotismo siempre está destinado a fracasar ya sea por la falta de reciprocidad, ya sea por el desprecio y la torpeza de los enamorados que ven a sus mujeres como vacas o caballos. Si durante muchos años se dijo que el erotismo de Felisberto Hernández era ingenuo, hoy queda claro que su innato talento consiste en narrar con gran sutileza el amor entre torpes: “Tan pronto angustiosamente tímido como sorpresivamente violento, o audazmente atrevido. Pero constantemente torpe”, dice de sí mismo el protagonista de “Por los tiempos de Clemente Colling”, magnífico relato autobiográfico sobre el misterioso primer maestro de música que encabeza el volumen Cuentos reunidos, una antología tal vez más organizada a nivel temático, ya que va trazando un itinerario desde los relatos que hacen hincapié en los procesos de la memoria y recuerdos (otra de las sanas costumbres de Felisberto) hasta los cuentos donde se vislumbran las máximas invenciones de Felisberto como Menos Julia, La casa inundada y El cocodrilo. Pero este volumen con letra grande y prólogo esclarecedor de Elvio E. Gandolfo no clausura este año felisbertiano. Tras cartón, no podría dejar de mencionarse la publicación de La muñeca rusa, la excelente novela de Alicia Dujovne Ortiz que hace foco en la increíble historia de amor y engaño entre Felisberto Hernández y Africa Las Heras, una espía soviética, agente de la KGB a la que le solicitaron casarse con Felisberto Hernández porque nadie iba a sospechar que se convirtiera en la mujer de un declarado anticomunista. Justamente, a esa mujer Felisberto le dedica el relato “Las hortensias”, de donde Alicia Dujovne Ortiz extrae varias frases para probar que si bien Felisberto nunca se enteró de la misión de su mujer, su propia literatura, a través de esas constantes extrañas coincidencias, acaso lo percibió: “Era como un hilo enredado que interceptara los avisos de otros destinos y recibiera presagios equivocados”.
Link a la nota: http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/libros/10-3619-2009-12-02.html
Felisberto escribía El túnel a comienzos de la década del 40 cuandose enteróde que la novela que escribía Ernesto Sábato llevaría el mismo nombre. Hernández decidió entonces que su cuento se llamaría Menos Julia. Sábato supo de su gesto y le mandó, dedicada, la primera edición de su novela, editada por Sur en 1943.
Felisberto, que compartía con su hija Mabel su maravilloso mundo literario, le obsequia el libro al poco tiempo. En ese entonces Mabel era profesora de secundaria y le presta el libro a un colega, admirador de padre e hija. Mabel no vuelve a ver el libro ni al colega. En la década del noventa, en una visita a Montevideo desde México, donde vive y trabaja, ella me cuenta esta historia y me propone rescatar aquel préstamo. Recuerda con pelos y señales al profesor en cuestión.Pese a lo chico y endogámico de esta ciudad la búsqueda resultó infructuosa. Encontrar al susodicho no necesariamente significaba encontrar el libro, pero pese a las muchas llamadas y espineles literarios tendidos, el hombre no aparecía.
Todo vuelve
Jorge Artola, librero de fuste y gran luchador (hace 25 años comenzó vendiendo sus libros en una mesa en el parque Villa Biarritz) recientemente ha trasladado su librería “Patio Biarritz”, referente de los últimos 16 años en Pocitos, a la zona del Parque Rodó y la nombró “Diomedes”. Con él llevó a sus fieles clientes a Juan Paullier.
La semana pasada llegó por azar una persona a preguntarle si compraba bibliotecas.
Ésta que le ofrecían estaba algo deteriorada, los libros habían padecido desde agua hasta un final poco feliz en manos de un propietario que había perdido la razón.
Jorge la compró. Allí estaba El túnel dedicado. Una valiosísima, y costosa, pieza bibliográfica.
Artola sabía la historia y llamó a la Fundación: "tengo algo para vos", me dijo. Sin más, en un gesto de grandeza muy de él, se lo obsequió a la Fundación.
Gracias Jorge, además del objeto invalorable recobramos la confianza en el género humano.
Historia de una designación Desde el año 2002, el Liceo Nº 59 esperaba serdesignado con elnombre "Felisberto Hernández". El 8 de mayo de ese año, el senador Yamandú Fau, a instancias del escritor uruguayo residente en Francia, Gabriel Saad, presentaba un proyecto de ley para que el Liceo fuera denominado con el nombre del escritor. El momento era oportuno: se cumplía el centenario del nacimiento de Hernández. Tras pasar por la Comisión de Educación y Cultura, el proyecto es aprobado por unanimidad en Senadores el 18 de mayo de 2003. De allí pasa a Diputados y se estanca... No sabremos más de él hasta noviembre de 2008, en que de la mano de la senadora Margarita Percovich, vuelve al recinto y es aprobado. Finalmente, Diputados lo sanciona como ley el 14 de octubre de 2009 y el Poder Ejecutivo la promulga hace pocos días, el 23 de octubre.
Para ver el trámite parlamentario pulse en la imagen
El psiquiatra y escritor Mario "Pacho" O'Donnell escoge a Felisberto Hernández para leer en el blog "Un millón de amigos" de Patricia Kolesnicova. Lee Mi primera maestra.
O visita el blog: http://weblogs.clarin.com/revistaenie-unmillondeamigos/archives/2009/09/para_escuchar_felisberto_hernandez_por_pacho_odonnell.html
Anoche se llevó a cabo el Concierto-conferencia que anunciamos en la invitación de la entrada anterior. Transcribimos la presentación del presidente de la Fundación Felisberto Hernández, Walter Diconca:
Muy buenas noches a todos y muchas gracias por su presencia, especialmente a los que vinieron del exterior, entre ellos Mabel, la hija mayor de Felisberto.
Queremos agradecer aRuben Forni y aFernando Medina de la Librería Más Puro Verso por la invitación a este lugar de arquitectura excepcional, símbolo de la preservación del legado patrimonial de la ciudad. La restauración de este edificio rescata la memoria edilicia y es en este lugar que venimos a rescatar también otramemoria la de la obra de Felisberto Hernández. Es éste además un lugar geográfico de alto contenido cultural. Aquí, a pocos metros, en la calle Bacacay, tuvo su sede Amigos del Arte institución donde el poeta, Jules Supervielle, presentara elogiosamente a Felisberto, como más tarde lo hiciera en La Sorbonne. Aquí a la vuelta, en esta misma manzana, nació otro gran poeta franco-uruguayo Jules Laforgue y aunque no hay ni una placa en el lugar que fuera su casa, sigue siendo un orgullo para Uruguay. A pocas cuadras, en la calle San José, vivió la poetisa Susana Soca, mecenas de la cultura uruguaya y especial amiga de Felisberto. Pero hay otra presencia muy significativa y está exactamente al lado; es el Museo Joaquín Torres García que contiene las obras del maestro del que Felisberto fuera amigo personal. Como recordarán en 1935 Felisberto, como miembro de la Asociación de ArteConstructivo del Uruguay colaboró en la edición de la obra Estructura y a su vez Torres García figura como uno de los 13 amigos que hicieron posible que Por los tiempos de Clemente Colling viera la luz en 1942.
En este 107 aniversario del nacimiento de Felisberto, me toca en suerte, abrir los regalos.
En primer término, hace poco en las vidrieras de Montevideo se ha vuelto a ver un título que había desaparecido de circulación, la nouvelle Las Hortensias. Rescatamos así, uno de los cuentos preferidos del autor.
Segundo obsequio : la Fundaciónda la bienvenida y se incorpora a un valioso proyecto para la ciudad de Montevideo. Éric Sarner, escritor francés que ha elegido esta ciudad para radicarse, nos trae la idea de que Montevideo se convierta en Ciudad refugio para escritores de todo el mundo perseguidos por sus ideas políticas, religiosas o de cualquier otra índole. Sarner representa a ICORN, por sus siglas en inglés, que tiene su sede en Noruega pero que ha creado ya muchas ciudades refugio en el mundo. Montevideo sería la primer ciudad de América del Sur en tener este honor.
Merci et bienvenue Éric, dorénavant Montevideo sera aussi chez toi.
Si alguien de ustedes quisiera más detalles Éric se encuentra entre nosotros.
Tercero. Durante seis años estuvimos esperando la designación parlamentaria del liceo Nº 59 con el nombre Felisberto Hernández, finalmente sancionada el 14 de octubre y promulgada por el poder ejecutivo hace seis días. Este Liceo está ubicado en el Prado, en la calle María Orticochea, en el complejo educativo Clemente Estable, a pocas cuadras de la calle Mariscal Pétain donde vivió Felisberto. Barrio por demás querido y descrito en sus narraciones. Originalmente fue una propuesta del Profesor Gabriel Saad desde Francia, para el centenario del nacimiento de Hernández. Como la designación del liceo no se hiciera en la legislatura anterior, en ésta, volvió a ser presentada por la senadora Margarita Percovich, conocida por su compromiso con la cultura. Luego, en diputados fue el profesor Julio Battistoni quien lo tomó como un desafío personal hasta que logró que en sesión extraordinaria fuera aprobada.
Nuestro mayor agradecimiento a ambos.
Por último, pero no menor, quiero contarles una historia digna de Felisberto. Como ustedes saben él aprendió taquigrafía como autodidacta, con el método Aimé Paris. Esto lo sabemos por un gran taquígrafo del Parlamento que fue Avenir Rosell quien luego, en pocas veces, le enseñó el sistema Stenital. Cuenta Rosell cómo Felisberto inmediatamente lo adoptó y adaptó a sus requerimientos dándole un carácter personal que lo hizo inaccesible para otros taquígrafos que no tenían su clave. Entre los papeles personales que logramos estudiar había una cronología escrita en taquigrafía, de la que sólo identificábamos las fechas. Pensamos que cotejándola con su autobiografía literaria, también cronológica, podíamos aproximarnos a su desciframiento.
Para esto la Fundación solicitó la colaboración de la ministra de Educación, que nos ayudara a conseguir un criptógrafo oficial, de otra manera inaccesible para nosotros. La ingeniera María Simon nos propuso hablar con el ingeniero Juan Grompone. Como ustedes saben Grompone, además es escritor, dirige una empresa de software y es miembro de número de la Academia Nacional de Letras. El ingeniero nos atendió con gran deferencia y en pocas semanas había aprendido taquigrafía, estudiado los textos que le proporcionamos y finalmente en cuestión de días descifrado el galimatías. Y cito a Avenir Rosell : “…pero con el andar del tiempo, cuando Felisberto Hernández venga a ser un primitivo de la narrativa uruguaya de nuestra época, no faltará un Champollion que aflore la pura linfa de su intelecto depositada en el terreno taquigráfico”.
Nuestro agradecimiento a la ministra y al ingeniero.
Para aquellos que quieran profundizar en cualquiera de estos temas les sugerimos visitar nuestra página en internet www.felisberto.org.uy
Y ahora sí, los dejo con el pianista que más ha estudiado la obra musical de Felisberto, su nieto, el profesor Sergio Elena.